El tratamiento
Jueves, 21 de Mayo de 2009Una semana después de la cirugía, regrese a urgencias para que retiraran las puntadas, supongo que existen suturas quirúrgicas para diferentes situaciones, en esta ocasión la posición de los hilos permitió que la cicatriz queloide estuviera hacia dentro y por lo tanto estéticamente mejor que la primera cirugía.
Sin embargo fue muy doloroso a la hora de que el médico internista retiró el hilo, recuerdo que corto el nudo que se encontraba en uno de los extremos de la herida y mientras presionaba mi vientre bajo jalo hasta sacar una tira completa como de 15 cm., no dude en recordarle a su mamá en silencio al terminar me dio una dosis de paracetamol.
Después de eso, regrese a casa y tenía muchos cuidados sobre todo higiene con la herida, en esta ocasión probé con otro tipo de tratamiento para la cicatrización que en verdad me ayudo bastante, ya que en marzo con las limitaciones debidas, podía correr sin dolor alguno. Creo que la emoción al estarme preparando para el viaje de mis sueños ayudo mucho para la cicatrización, fue muy rápido.
La verdad sentía mucho coraje y resentimiento con los médicos, porque creo que los síntomas de Endometriosis fueron muy evidentes y yo los padecía desde un año atrás, como fue que nadie me lo dijo, nadie me dio seguimiento, nadie me dio medicamento, me parecía una burla. Andar de aquí para allá y de allá para acá y sin saber que me estaba pasando, como se llamaba lo que yo sentía. Quizá la tercera cirugía se pudo haber evitado, me arme de valor y fui con las autoridades pidiendo un seguimiento a mi caso.
Otra vez con estos sentimientos encontrados entre la realidad y lo que yo había planeado como proyecto de vida. Como todos los duelos, la etapa de la negación fue difícil de afrontar. Busque otras opiniones, debido a que nunca había ido por cuenta propia al ginecólogo, una compañera del trabajo me consiguió una cita gratuita con su ginecóloga de cabecera, ella me dijo que me prescribiría los mismo la diferencia es que me yo tendría que desembolsar de mi dinero., por lo que las citas en el seguro continuaron mes a mes.
Una vez que supe que lo que me sucedía, tenia un nombre me puse a buscar información en la Web, descubrí que no hay cura y que el tratamiento es largo y con muchas contraindicaciones, eso me hizo bajar las expectativas acerca de mi calidad de vida. El proceso de aceptación tuvo que ver con conocer más de la enfermedad.
Seguí la instrucción del médico que intervino en la última cirugía, asistí a mis citas ginecológicas puntualmente y comencé el tratamiento hormonal, nunca había tomado pastillas anticonceptivas y lo pasé muy mal, no resistí todos los efectos y sólo me tome una de las tres cajas preescritas. Subí tres kilos en ese mes, andaba de mal humor, tenia muchos ascos, comenzó a salirme paño en algunas partes de mi cara.
Hable con la doctora que estaba llevando mi caso y me confirmo lo que había leído en Internet, me cambio el tratamiento hormonal por “Danazol”, pues no salí mucho del apuro, comencé con unos dolores de cabeza, mareos, ganas de vomitar, a ratos estaba triste, en otros muy feliz y otros me irritaba con facilidad, a ratos mucho frío y luego mucho calor, fue una etapa como de premenopausia a mis 26 años.
Me volvieron a cambiaron de doctora, le dije todo lo que me estaba provocando el medicamento y le pedí otra alternativa, era difícil aceptar que estaba enferma, más aún con todas las contraindicaciones, el siguiente medicamento fue ampolletas de Ácido de Leuprolide, este medicamento en el mercado tiene un valor aproximado de $6,000. En total fueron 6 ampolletas, se detuvo la menstruación paulatinamente y los cólicos se redujeron bastante, también se redujeron los cambios bruscos de estado de ánimo pero se incremento el miedo a quedar estéril, como una contraindicación.
También me realizaron varios estudios de ultrasonidos, el procedimiento es poco cómodo pero fisiológicamente razonable, por ejemplo me citaban a las 9 de la mañana y media hora antes tenia que beber por lo menos un litro de agua y me esperaba a que se llenara mi vejiga, cuando ya no resistía más las ganas de orinar me pasaban a la sala de ultrasonido, ahí me aplicaban un gel helado en el vientre mientras que en el monitor aparece lo que se supone es la matriz con sus ovarios y quistes. Era traumático este proceso porque justo donde está la cicatriz queloide estaba el quiste, se produce presión sobre el vientre y con la vejiga llena lo único que pensaba era en vaciarla, pero tenía que resistir hasta que terminará el procedimiento.
Paralelamente al tratamiento hice unos cambios en mi alimentación; por ejemplo no bebía refresco, café, chocolates, té negro, especies, cebolla, el picante y tenia otros cuidados como evitar cargar cosas pesadas, el uso y contacto con el cloro. También hacia ejercicio en casa y procure bajar los tres kilos que había subido con el tratamiento hormonal, subir de peso había afectado mi autoestima significativamente.
Sin dejar el tratamiento, realice el viaje de mis sueños, termine el tratamiento en septiembre de dos mil siete, la doctora me indico que debía tomar un descanso para ver el efecto, en el último ultrasonido aún había quistes, pero no había ciclo menstrual. En enero del 2008 me hicieron otro ultrasonido y podría decirse que me dio de alta con la consigna de buscar pareja, seguir con un tratamiento más tiempo tenia otras implicaciones, ella insistía mucho en eso cada consulta, sugería que el embarazo era un tratamiento menos agresivo en esta enfermedad.